lunes, 1 de septiembre de 2014

SIN SALIR DEL BUCLE

Sin uñas que morder, sin cigarros que fumar, sin papeles que arrugar y lanzar a la desbordante papelera que me hace ojitos desde la esquina. Que la rellene un poco más, que se siente vacía y sola. Pero que más sola que yo en esta puta habitación, no puede haber nada ni nadie.
Con una bofetada que me quema en la mano desde el mismo día que te diste la vuelta y te marchaste calle abajo. 'Lo siento, nena' ¿Tú que vas a sentir, pedazo de hielo? Tú, paradigma del desasimiento. Y yo, la gilipollas con el carácter más voluble que has tenido y tendrás la desgracia de echarte a la cara. Una mezcla explosiva capaz de volar el mismísimo parlamento, un día diferente al 5 de noviembre.
Con una hoguera bajo la camiseta que me está calcinando la piel poquito a poco. Un tic nervioso en los párpados y un escalofrío de pura ira que va desde el pelo a los pies.
Que si sigo llorando me desbordo y si paro, me consumo. Y la papelera llora conmigo. Y ya no se ni lo que digo. Que te veo dándote la vuelta y marchándote calle abajo hasta en el gotelé de las paredes. Que llueve fuera, y llueve dentro, y vuelvo a morderme las uñas de puro desficio, pero no.
No hay uñas que morder, ni cigarros que fumar ni papeles que alimenten la papelera. Y así me quedo, sin salir del bucle.

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